martes, 14 de julio de 2015

Cristianismo en Hispania del Siglo V

En el  siglos III en Hispania la Jerarquía Eclesiástica era especialmente amplia llegando a treinta diócesis, en el siglo IV nacerán  diecinueve obispados nuevos, como los Obispados en Abela (Avila), Amaia (Amaya de Castilla-Leon), Baeza, Baza, Barcelona, Betecas en Portugal, Calahorra, Castulo (Linares), Córdoba, Ipargo, Hispalis (Sevilla) Malaga, Eliberis (Granada), Egabrum (Cabra de Caceres), Fibularia en Huesca, Eliocroca en Lorca de Murcia, Metesa, Mérida, Palencia, Uso (Osuna de Sevilla), Ossonobas en el Algarbe portugues, Olisipo (Lisboa) Tucci (Martos de Jaen), Tortosa en Tarragona, Valencia y, en el siglo V, nacerán  diez obispados nuevos como Aquae Flaviae (Chacves en Portugal), Calagurris (Calahorra), Egara (Tarrasa de Cataluña), Elepta (Niebla en Huelva), Ebusus (Ibiza), Minorica (Menorca), Mayorca, Pamplona, Rosasa,(Rondon en Cataluña) y Tarazona,  .
            Recordemos que hubo dos invasiones, la primera por los germanos como los Suevos, los Vándalos,  y los Alanos que empujados por la “segunda invasión” la de los Visigodos tuvieron que retirarse a otros espacios, como ejemplo la de los Vándalos, que tuvieron que trasladarse a África. Las primeras hordas fueron en el 409 con la entrada de los ya mencionados Suevos, Vándalos y Alanos. Las destrucciones y las brutalidades, narradas por el Obispo Hidacio, precipitó una caos general en todos los sistemas, tanto sociales, políticos  como culturales.
 El otro pueblo, oriundo de Escandinavia, al mando de Ataulfo, sucesor de Alarico ocupó, Provenza y la Tarraconesis (Aragón, Cataluña y Valencia), era el pueblo Visigodo, querrá pasar de Hispania a África a través de la Baetica; pero al fracasar en su intento de pasar, pedirán ayuda a Roma. Esta le pidió que pusieran orden entre los otros pueblos bárbaros. Al destruir a los pueblos precedentes en el 417 se retirarán a Tolosa (sur de Francia), que era en el fondo el premio por la fidelidad de la languideciente Roma. Se les otorgó la consideración de “federados” y les ofrecieron la provincia de Aquitania, con Capital en Tolosa. Desde ahí dispersaron a los Alanos y a los Vándalos obligándoles, a estos últimos, a trasladarse al norte de África, como ya hemos mencionado.       
            Por otro lado la ocupación visigoda nunca fue una invasión masiva. Los visigodos que dominaron Hispania no debieron ser muchos más de 200.000 si contamos los 80.000 Vándalos que transitaron de la Hispania romana a África.
La Iglesia baetica o andaluza tenía presencia jerárquica desde el siglo I y II, existiendo memoria de nueve obispados. En  el siglo III nacerán dos nuevos obispados como son los de Córdoba  e Hispalis (Sevilla)  y en el siglo IV nacerán seis nuevos obispados como Urso (Osuna), Mentesa (La guardia Jaen), Baza (en Granada) y Castulo (Linares, Jaén), Malaga y Tucci (Martos).
La Iglesia en la actual provincia de Sevilla, comenzó con “Astigis” Ecija que ya existía como comunidad cristiana desde el 60 dc, también tenemos la Comunidad Cristiana de Itálica que a finales del siglo I ya estaba firmemente establecida. A finales del siglo segundo nacerá el Obispado de Híspalis o Sevilla, y, por último, en Urso (Osuna) nacerá otra potente comunidad cristina. Estos cuatro obispados existían antes del 313.  La primacía de la región, a  lo largo del siglo V, se decantará por Hispalis, aunque la capital de la Baetica era Córdoba, de tal forma que Hispalis (Sevilla) será la cabeza de catorce sedes sufragáneas.
Desde Diocleciano, la Hispania romana seguía siendo constituida por Tarraconensis, Carthaginensis, Galaecia, Luisitania y Baetica, además del la provincia del norte de África Mauritania Tingitana. Pero desde esta invasión  del 409 hubo en Hispania una situación de catástrofe general, a nivel administrativo y político.
Desde las montañas cantábricas se orientaron al sur los “vándalos asdingos” en el 422. Ellos expoliaran numerosas ciudades hispanas y, también, andaluzas y después de derrotar a los romanos en el 422 se trasladaron casi 80.000 personas al norte de África en el 429. Allí fundaron un reino guerrero y difícil. La entrada de los Germanos fue una entrada violenta en la que al entrar guerreros, mujeres, ancianos y niños, trastocaba la realidad social-cultura hasta ese momento vigente. Los Vándalos silingos invadieron la Baetica en el 411, pero por poco tiempo, dejando después la Baetica a su albedrío. Ya en aquellos años se había pasado la titularidad de capital de la provincia Baetica de Córdoba a Híspalis. La Baetica quedó a merced de su propia población. Con  Roma sin fuerzas y los Visigodos en Tolosa la Baetica tuvo unos años de paz. Se inició el nacimiento de reinados independientes, dependiendo de los reyes germanos y luego del Reino de Tolosa o reino visigodo. Este último se trasladará a Toledo como capital del nuevo reino de Hispania. Nada que ver con la organización diocleciana.
 Desde el 430 no existió ningún tipo de control romano ni visigodo en la Baetica. Las ciudades controlaban la realidad política y empezaron a destacar el papel de los obispos, junto a la aristocracia romana. El Papa Simplicio reconoció el papel del Obispo de Sevilla Zenón por lo que atañe a la disciplina  eclesiástica y nombrándole su representante papal, parece ser que para toda la Hispania visigoda y con  seguridad para Andalucía (Baetica).
            La economía hispana de carácter agrícola hará que los circuitos comerciales, no crecerán sino que más bien se reducirán y se centrarán en la relaciones con la Galia, mientras los del norte de África sus productos irán para la capital del moribundo imperio.
            Los visigodos e hispano romanos no sólo se hallaban separados por su raza, conservada por la prohibición  de matrimonios entre unos y otros, sino que se regían  por leyes propias y aun practicaban diferentes confesiones, pues mientras los hispano-romanos eran católicos, los visigodos profesaban el arrianismo.
Como resultado de la decadencia del imperio romano en el 476, Hispania  pasó de cuatro millones de personas a dos millones. Invadidos por los Germanos y por los visigodos, España quedaba desmembrada y partida. La Iglesia era la única institución con una estructura suficientemente importante como para soportar esta crisis social, cultural y política. Podemos afirmar que en el 313, la Iglesia española estaba fuertemente enraizada en la vida de Hispania con cerca de cuarenta obispados para una población de cuatro millones de personas, de la que cristianos eran casi un tercio de la población y en el 476  con dos millones de personas eran 60 obispados y más de la mitas de la población ya era cristiana, ya fueren católicos o arrianos.




Francisco José Blanc Castán Pbr.

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