martes, 14 de julio de 2015

Cristianismo en Hispania del Siglo VI-VII

El Cristianismo Visigodo del 467 al 711

                                                 
            Esta etapa la consideramos como una “gran etapa “ de la Historia de España. Los Visigodos trasladan  la capital del reino de Tolosa en Francia ( 409 al 507) a Toledo en Hispania el 567. Esta nueva situación provocará una mayor influencia en todas las regiones hispanas y un abandono paulatino de la Galia que quedará en manos de los Francos.
            A finales del siglo VI llegan a España las grandes epidemias, que diezman la población. La peste bubónica en el 542, el 588, y entre el 687 y el 702. Muy posiblemente hacia el año 700 la población alcanzase sus niveles más bajos desde el fin del Imperio romano. La población en el siglo VI en Hispania era de 4.000.000 de habitantes aproximadamente. En  siglo V, a razón de las invasiones y asesinatos había descendido de 6.000.000 del siglo IV a 2.000.000 en el siglo V. La Baetica, curiosamente, se mantenía con  una población de 1.000.000 habitantes y contenía el 25% de la población de la península. Sevilla tendría una población que no llegaba a las 200.000 personas en la provincia y  Sevilla no llega a los 10.000 habitantes.
            Durante estos siglos tenemos presente, en primer lugar la guerra entre los mismos Godos (Vándalos, Suevos, Alanos y Visigodos), en segundo lugar la guerra entre los hispanos y los godos y en tercer lugar la guerra de estos con los bizantinos. Fueron siglos de “Gotización”, en valores, en estructuras de poder, en economía muy empobrecida y territorialmente limitada. Por contra el imperio romano era una economía monetaria,  universalidad y más globalizada.
            La Iglesia tiene que encontrarse con un conflicto que comenzó con la llegada de los Godos que eran arrianos, con su clero propio y obispos, y no se solucionará hasta la conversión de Recadero hijo de Leovigildo. Recadero tuvo la enorme suerte de ser catequizado por el mismo San Leandro, obispo de Sevilla y dio cierta consistencia al poder real en el nuevo reino toledano.
            En Hispania y parte del reino godo de la Galia existían antes del 711 más de cien obispados (110) una ratio de 40.000 habitantes por diócesis. Andalucía  21 diócesis con una ratio de 47.000 habitantes por diócesis y en Sevilla provincia con 4 diócesis  nos sale un ratio de 50.000 habitantes por diócesis. Durante estos siglo del V al VII tenemos en Andalucía el nacimiento de diócesis como la de de Elepta (Niebla) en el 466, Asidonia (Jerez) en el 610, Jaén (Jaen) en el 650 y Baeza (Jaen) en el 675.
            La Iglesia contaba en el siglo VI, VII, VII con obispados en crecimiento, con una población que cada vez más se adhería a la fe católica. Nos encontraremos con 30 monasterios, tanto de varones como de mujeres. San Isidoro nos ofrecerá la “Primera enciclopedia europea” abuela de las modernas y madre de las medievales, el Trivium y el Cuatrivium”. También  tendremos a tres grandes teólogos, Isidoro,  Julián de Toledo e  Idelfonso (el mariólogo de la Iglesia visigoda).
Llama la atención, a nivel cultural, que casi un 30% de la población visigoda era letrada, la recopilación de textos sinodales, así como la estructuración legal de entre iguales, por ejemplo los documentos sobre la sucesión real, incluso un regalo para occidente la elaboración de un  tratado de pedagogía humanista llamada  “Institutionum disciplinae” son indicativos de era una cultura potente y rica.
Contaba con las escuelas parroquiales, escuelas episcopales y escuelas monásticas. Una de las más famosas escuelas episcopales es la de Sevilla. Sólo se conoce una escuela civil, la de Toledo llamada escuela del “palatium” para la educación de los nobles. Total que el único sistema educativo existente estaba en manos de la Iglesia católica, sin olvidarnos de la educación judía que cuidaba de sus correligionarios, casi 100.000 personas, también muy potente  por sus rabinos y escribas.
            Las escuelas episcopales aparecen documentadas en el 527 en el II Concilio de Toledo y donde recibían formación los seminaristas. Los futuros sacerdotes, también participaban de estos valores sociales y  tenían que ser “litterati” (saber leer y escribir”) ya que había un libro el “libellus officialis” que debían hacer uso para administrar los sacramentos y celebrar otros ritos. En el VIII Concilio de Toledo en el 653 precisa los conocimientos que debería tener un presbítero: saber de memoria el salterio, los cánticos, los himnos y el ritual. Aunque, curiosamente, la mayor parte de los Obispos salieron de las escuelas monásticas.
            Gregorio Magno, papa, en su “regla pastoral” (que por cierto, era amigo de San Leandro al que conoció en la Corte Bizantina) pide que se eduquen a los futuros presbíteros; aunque como dato anecdótico el Obispo Liciano de Cartagena se quejaba del bajo nivel que teníamos en Hispania, lo suficiente para que los curas llevaran parroquias pero insuficiente según la regla de Papa.
            Resumiendo en el 711, había una población de cuatro millones de personas, con 100 obispados, 30 monasterios, Bibliotecas famosas como la se Sevilla (San Isidoro), la Toledo (San Julián) o la de Zaragoza (San Braulio). Una Hispania, que unificada por Toledo elegían al rey entre los Nobles, los Obispos y Juristas, con una economía territorialmente limitada y con una Cultura heredera de Roma y del Cristianismo-judaísmo y de los Godos y con conflictos fanático religioso con la comunidad judía..
            El 711  consiguieron los Islámicos entrar en la península, gracias a la luchas internas del poder Hispano, debilidad militar y falsas creencias de que venían, ayudaban y se marchaban. Pero la historia dio un vuelco inesperado. La providencia quería otra cosa.
           

Francisco José Blanc Castán Pbr

Cristianismo en Hispania del Siglo V

En el  siglos III en Hispania la Jerarquía Eclesiástica era especialmente amplia llegando a treinta diócesis, en el siglo IV nacerán  diecinueve obispados nuevos, como los Obispados en Abela (Avila), Amaia (Amaya de Castilla-Leon), Baeza, Baza, Barcelona, Betecas en Portugal, Calahorra, Castulo (Linares), Córdoba, Ipargo, Hispalis (Sevilla) Malaga, Eliberis (Granada), Egabrum (Cabra de Caceres), Fibularia en Huesca, Eliocroca en Lorca de Murcia, Metesa, Mérida, Palencia, Uso (Osuna de Sevilla), Ossonobas en el Algarbe portugues, Olisipo (Lisboa) Tucci (Martos de Jaen), Tortosa en Tarragona, Valencia y, en el siglo V, nacerán  diez obispados nuevos como Aquae Flaviae (Chacves en Portugal), Calagurris (Calahorra), Egara (Tarrasa de Cataluña), Elepta (Niebla en Huelva), Ebusus (Ibiza), Minorica (Menorca), Mayorca, Pamplona, Rosasa,(Rondon en Cataluña) y Tarazona,  .
            Recordemos que hubo dos invasiones, la primera por los germanos como los Suevos, los Vándalos,  y los Alanos que empujados por la “segunda invasión” la de los Visigodos tuvieron que retirarse a otros espacios, como ejemplo la de los Vándalos, que tuvieron que trasladarse a África. Las primeras hordas fueron en el 409 con la entrada de los ya mencionados Suevos, Vándalos y Alanos. Las destrucciones y las brutalidades, narradas por el Obispo Hidacio, precipitó una caos general en todos los sistemas, tanto sociales, políticos  como culturales.
 El otro pueblo, oriundo de Escandinavia, al mando de Ataulfo, sucesor de Alarico ocupó, Provenza y la Tarraconesis (Aragón, Cataluña y Valencia), era el pueblo Visigodo, querrá pasar de Hispania a África a través de la Baetica; pero al fracasar en su intento de pasar, pedirán ayuda a Roma. Esta le pidió que pusieran orden entre los otros pueblos bárbaros. Al destruir a los pueblos precedentes en el 417 se retirarán a Tolosa (sur de Francia), que era en el fondo el premio por la fidelidad de la languideciente Roma. Se les otorgó la consideración de “federados” y les ofrecieron la provincia de Aquitania, con Capital en Tolosa. Desde ahí dispersaron a los Alanos y a los Vándalos obligándoles, a estos últimos, a trasladarse al norte de África, como ya hemos mencionado.       
            Por otro lado la ocupación visigoda nunca fue una invasión masiva. Los visigodos que dominaron Hispania no debieron ser muchos más de 200.000 si contamos los 80.000 Vándalos que transitaron de la Hispania romana a África.
La Iglesia baetica o andaluza tenía presencia jerárquica desde el siglo I y II, existiendo memoria de nueve obispados. En  el siglo III nacerán dos nuevos obispados como son los de Córdoba  e Hispalis (Sevilla)  y en el siglo IV nacerán seis nuevos obispados como Urso (Osuna), Mentesa (La guardia Jaen), Baza (en Granada) y Castulo (Linares, Jaén), Malaga y Tucci (Martos).
La Iglesia en la actual provincia de Sevilla, comenzó con “Astigis” Ecija que ya existía como comunidad cristiana desde el 60 dc, también tenemos la Comunidad Cristiana de Itálica que a finales del siglo I ya estaba firmemente establecida. A finales del siglo segundo nacerá el Obispado de Híspalis o Sevilla, y, por último, en Urso (Osuna) nacerá otra potente comunidad cristina. Estos cuatro obispados existían antes del 313.  La primacía de la región, a  lo largo del siglo V, se decantará por Hispalis, aunque la capital de la Baetica era Córdoba, de tal forma que Hispalis (Sevilla) será la cabeza de catorce sedes sufragáneas.
Desde Diocleciano, la Hispania romana seguía siendo constituida por Tarraconensis, Carthaginensis, Galaecia, Luisitania y Baetica, además del la provincia del norte de África Mauritania Tingitana. Pero desde esta invasión  del 409 hubo en Hispania una situación de catástrofe general, a nivel administrativo y político.
Desde las montañas cantábricas se orientaron al sur los “vándalos asdingos” en el 422. Ellos expoliaran numerosas ciudades hispanas y, también, andaluzas y después de derrotar a los romanos en el 422 se trasladaron casi 80.000 personas al norte de África en el 429. Allí fundaron un reino guerrero y difícil. La entrada de los Germanos fue una entrada violenta en la que al entrar guerreros, mujeres, ancianos y niños, trastocaba la realidad social-cultura hasta ese momento vigente. Los Vándalos silingos invadieron la Baetica en el 411, pero por poco tiempo, dejando después la Baetica a su albedrío. Ya en aquellos años se había pasado la titularidad de capital de la provincia Baetica de Córdoba a Híspalis. La Baetica quedó a merced de su propia población. Con  Roma sin fuerzas y los Visigodos en Tolosa la Baetica tuvo unos años de paz. Se inició el nacimiento de reinados independientes, dependiendo de los reyes germanos y luego del Reino de Tolosa o reino visigodo. Este último se trasladará a Toledo como capital del nuevo reino de Hispania. Nada que ver con la organización diocleciana.
 Desde el 430 no existió ningún tipo de control romano ni visigodo en la Baetica. Las ciudades controlaban la realidad política y empezaron a destacar el papel de los obispos, junto a la aristocracia romana. El Papa Simplicio reconoció el papel del Obispo de Sevilla Zenón por lo que atañe a la disciplina  eclesiástica y nombrándole su representante papal, parece ser que para toda la Hispania visigoda y con  seguridad para Andalucía (Baetica).
            La economía hispana de carácter agrícola hará que los circuitos comerciales, no crecerán sino que más bien se reducirán y se centrarán en la relaciones con la Galia, mientras los del norte de África sus productos irán para la capital del moribundo imperio.
            Los visigodos e hispano romanos no sólo se hallaban separados por su raza, conservada por la prohibición  de matrimonios entre unos y otros, sino que se regían  por leyes propias y aun practicaban diferentes confesiones, pues mientras los hispano-romanos eran católicos, los visigodos profesaban el arrianismo.
Como resultado de la decadencia del imperio romano en el 476, Hispania  pasó de cuatro millones de personas a dos millones. Invadidos por los Germanos y por los visigodos, España quedaba desmembrada y partida. La Iglesia era la única institución con una estructura suficientemente importante como para soportar esta crisis social, cultural y política. Podemos afirmar que en el 313, la Iglesia española estaba fuertemente enraizada en la vida de Hispania con cerca de cuarenta obispados para una población de cuatro millones de personas, de la que cristianos eran casi un tercio de la población y en el 476  con dos millones de personas eran 60 obispados y más de la mitas de la población ya era cristiana, ya fueren católicos o arrianos.




Francisco José Blanc Castán Pbr.

Cristianisnmo en Hispania siglo II.

En el siglo II tenemos que mantener la población en la península Ibérica de entre cuatro millones y seis millones de personas en la península Ibérica. La zona más poblada seguía siendo la baética entre un millón y dos millones de personas. El 87,5% de las poblaciones ya existían en el siglo I, y existían 91 poblaciones romanas.

La población cristiana la consideramos entre un 3% y un 5% de la población, como es de suponer por los restos arqueológicos las poblaciones judías y los obispados existentes pertenecen al sur de la península y a la parte occidental. Deducimos que entre cien mil y doscientas mil personas eran cristianas. En la Baética entre 30.000 y 50.000 cristianos vivían alrededor de la fe cristiana.

Los judíos en Hispania serían también unas 50.000 personas, que vivirían en comunidades alrededor de las ciudades comerciales y con la sinagoga como centro cultural.

Todavía no existía una estructura jerárquica como la del siglo IV. Los cristianos se reunirían en “domus”, en casas para la celebración de la eucaristía dominical. Aún así, del siglo segundo tenemos el Obispado de Toletum, Avila y Lugo, que con los obispados del siglo I (Tarragona, Gaudix, Gerona y Cartagena) tendríamos siete obispos. Los obispos, de entre los presbíteros, serían elegidos de entre la comunidad cristiana que se reunía para la eucaristía.

En el siglo II, ya estaba escrito el Nuevo Testamento, que corría entre las comunidades cristianas no estaban unidos los evangelios, sino separados, junto con la “didaje”, y algunos evangelios apócrifos y textos de padres apologistas.

Los obispos en las comunidades más florecientes elegía y ponían a presbíteros para poder celebra la eucaristía dominical. La celebración de la eucaristía seguía siendo el trabajo primordial de los presbíteros. La preparación de los catecúmenos junto con el obispo y la atención a las viudas y los huérfanos era parte de su trabajo.

Todavía no se había hecho la traducción de la Vulgata de San Jerónimo en el siglo IV, con lo que la única manera de traducir los textos era saber griego y traducirla al Latín. Sospechamos que la Biblia de los 70 sería la copia en uso en las sinagogas judía. Los judíos desde el 70 dc ya no leían la traducción de los 70, sino solo el texto en hebreo y los libros griegos. Luego los obispos deberían tener personas que entendieran el hebreo y el griego.

En este siglo toda la legislación sobre los cristianos, se resume en el famoso rescripto de Trajano, respondiendo a su embajador en Bitinia, Plinio el Joven, hacia el año 112 d.C. Por esta carta, podemos entender (es la única manera de darle sentido a la misma), que en efecto, existía una legislación anterior (¿la Neroniana?) contra el cristianismo y los cristianos. La cosa es que el meticuloso Plinio, que por lo que comenta ya ha dado alguna sentencia de pena de muerte contra alguna persona que al ser detenida ha persistido en su confesión de cristiano, se pregunta (pregunta al emperador) el llamado "quid et quatenus" esto es: qué se debe castigar en un cristiano, y en qué medida se debe castigar a un cristiano. ¿Se debe de castigar el mero hecho de tener el nombre de cristiano, o los posibles delitos entorno al hecho de llevar nombre de cristiano?. ¿Se debe castigar a todos los cristianos por igual, o se debe tener alguna consideración por cuestiones de edad, arrepentimiento, etc.?.

La respuesta de Trajano, que era de Itálica, en su rescripto no deroga la ley anterior, pero si la mitiga: El cristianismo no debe de ser perseguido de oficio por el las autoridades imperiales (lo que es un reconocimiento de su inocencia), pero si los cristianos son delatados conforme a la ley (no valen, pues, acusaciones anónimas) hay que castigarlos con dureza.

Cómo se celebraba la Eucaristía y como era la disciplina. San Alejandro I comienza la tradición de la institución del agua bendita en las iglesias y en las casas y la disposición de que la ostia fuera hecha exclusivamente con pan ácimo. San Sixto I prescribió que el retazo del cáliz fuese de lino y ordenó que el cáliz y paramentos sagrados fuesen tocados solamente por los sacerdotes. Estableció se cantase el Trisagio antes de la Misa. San Telésforo, Grecia,(125-136) Griego. Mártir. Elegido en el 125, murió en el 136. Compuso el himno Gloria in Excelsis Deo e instituyó el ayuno durante las siete semanas antes de Pascua. Prescribió que en la noche de Navidad cada sacerdote pudiese celebrar tres Misas. Introdujo en la misa nuevas oraciones. San Iginio, Grecia, (136-140)Ateniense. Mártir. Elegido en 136, murió en el 140. Determinó varias atribuciones del clero y definió los grados de la jerarquía eclesiástica. Instituyó el padrino y la madrina en el bautismo de los recién nacidos para guiarlos en la vida cristiana y decretó que las iglesias viniesen consagradas. SanPíoI, Aquileia,(140-155) Nació en Aquilea. Mártir. Elegido en el 140, murió en el 155. Se le atribuye la fecha de la celebración de la Pascua el domingo después del plenilunio de marzo. Importantes sus normas para la conversión de los judíos. Combatió al hereje Marcione. San Aniceto, Siria,(155-166)Nació en Siria. Mártir. Elegido en el 155, murió en el 166. Promulgó un decreto que impedía al clero dejarse crecer el pelo. Confirmó definitivamente la celebración de la Pascua en Domingo, según la tradición de San Pedro. San Sotero, Campania,(166-175)Nació en Fondi. Mártir. Elegido en 166, murió en 175 se lo define como el papa de la Caridad. Prohibió a las mujeres quemar incienso en las reuniones de los fieles. Confirmó que el matrimonio es un sacramento y sin ningún valor si no ha sido bendecido por un Sacerdote. San Eleuterio, Grecia, (175-189) Nació en Nicopoli en Epiro. Martir. Elegido en el 175, murió en el 189. Mandó a Fugacio y Damián a convertir a los bretones. Suprimió algunas costumbres hebraicas sobre la pureza e impureza de las viandas de las cuales los cristianos daban gran importancia. San Víctor I Africa (189-199) Nació en Africa. Mártir. Elegido papa en 189, murió en 199. Estableció que para el bautismo en caso de urgencia se pudiese usar cualquier agua. Fue memorable su lucha contra los Obispos del Asia y Africa, para que la Pascua se celebrase según el rito romano y no con el hebraico. San Ceferino (199-217) Nació en Roma. Mártir. Elegido en 199, murió en 217. Estableció que los jóvenes después de los 14 años hiciesen la comunión a Pascua. Su pontificado se caracterizó por duras luchas teológicas. Excomulgó a Tertuliano. Introdujo el uso de la patena y del cáliz de cristal.



Francisco José Blanc Castán. Pbr

Cristianismo en Hispania siglo I

Uno de mis intereses más ocultos pero más hermosos es mi amor por el paleocristianismo. Esa etapa del cristianismo que va desde el año 30 al 313, especialmente en España, en la Baetica (Andalucía) y Aragón y concretamente en la Diócesis de Sevilla.
Una de las hipótesis es la que nos dice que la primera evangelización se hizo a los judíos y de ahí debemos deducir que en aquellos lugares que hubiera judíos, también a su vez habría cristianos primitivos.
Existen pruebas de que había presencia judía “Sinagoga de Cartago Nova”, “Sinagoga de ILICI (Elche)”, “Sinagoga de Almería”, “Sinagoga de Cádiz”, Granada (Iliberia). Conocemos la colonia Judía de Córdoba. La infiltración judía desde estas ciudades hacia el interior de la Andalucía oriental como Acci (Guadix), Basti (Baza), Carcesa (Caravaca), Berji (Berja), Abdera (Adra), ha quedado ratificada con los restos arqueológicos fechados posteriores al 330 d.c.
La península Ibérica tendría aproximadamente entre cuatro y seis millones de habitantes y la bética era la provincia más poblada aproximadamente con un millón, los colonos romanos que llegaron serían unos 150.000 a los que Cesar les repartió prebendas y tierras.
Se estima que a finales del siglo 1 solo un 1% a un 3% de la población sería de la “Gran Iglesia”, en el siglo II llegarían a un 5% y el el siglo III un 15%. Desde esta información deberíamos considerar que aproximadamente unos 40.000 a 120.000 hispanos serán cristianos al terminar el siglo I. Y entre 10.000 y 50.000 en la baética.
La población judía sería muy insignificante varios miles de personas( entre 2.000 y 5.000), pero estaban muy bien constituidos, especialmente en los lugares de culto y sus casas formando las primeras aljamas de la península. Se conoce la expulsión de Claudio de Roma y luego la persecución de Nerón (64), pero el grupo inmigrante más numeroso fue la caída de Jerusalén en el año 70, que contaba con una población de 50.000 judíos, según fuentes algunas familias se establecieron en Andalucía, en Sevilla (Itálica-Híspalis) y Iliberi (Granada)( los primeros pobladores de Granada eran judíos). Ya que Andalucía (Baética) era la zona más romanizada pero también donde se ha encontrado una proporción mayor de sinagogas.
La ley romana era tolerante con las religiones no oficiales, y como los judíos constituían una comunidad nacional, se le dio a la sinagoga un estatuto de religión lícita. Con la llegada de Nerón (54-68 dc), cuya esposa Popea no ocultaba su simpatía por el judaísmo, comienza una época que afectará a los judíos en forma impensada.
En el año 70, después de la destrucción de Jerusalén los judíos, en Hamnia, expulsan de la comunión judía a los cristianos, viéndose, estos, en la necesidad de estructurar un sistema, que por cierto ya lo tenían por la comunión intra-apostólica. (Recordemos que el último apóstol fallecido es a finales del siglo I con lo que casi setenta años de organización al modelo sinagogal-apostólico dejará una huella perdurable).
El judaísmo no entendía la conversión desde fuera de los lazos sanguíneos, pero en los siglos I, tanto antes como después de la era común, un amplio movimiento aperturista concienció mayoritariamente a la población judía de su deber universalista, entre esos movimientos el cristianismo era el más aperturista. Este movimiento espiritual judío fue cortado por el crecimiento tan enorme del cristianismo, de tal forma que a partir del siglo II, el universalismo judío se cerró.
Conocemos que las sinagogas más importantes de la Hispania del siglo I coinciden con los primeros Obispados conocidos. Todavía no existía una estructura de un obispo un territorio, no existía una estructura jerarquizada, no se estructuraban en parroquias, ni existían un código ni moral ni teológico. Todavía no se habían escrito algunos de los evangelios ni tampoco algunas cartas apostólicas. No existía el concepto de Iglesia física o templo, ni basílica, ni catedral
Los Obispos se reunían con sus bautizados todos los domingos y se dejaban ayudar de diáconos y presbíteros. Al conocer sólo cinco obispados, deberemos sospechar que existirían cinco lugares de encuentro en toda Hispania y desde esos centros creció el cristianismo.
Los primeros obispado españoles fueron cinco, Tarragona, Cartagena, Gerona, Guadix.
San Pablo, aproximadamente en el año 63, en la carta a los romanos, manifiesto su deseo de venir a España. La península, en este siglo, estaba dividida en tres grandes regiones la Tarronensis (Todo el Norte de España), la Baética (El sur de España) y Lusitania parte occidental-sur de la península. La Capital de la Provincia de la Baética era Corduba tenía tres Conventus iuridicus, Itálica, Astigi y Cades.
Híspalis era un pequeño puerto de no más de 2000 habitantes cerca del río, a unos 11 kilómetros estaba Itálica que era la cabeza del conventus iuridicus. Esta población adquirirá cada vez más importancia, incluso saldrán dos emperadores que gobernarán el imperio. Probablemente toda la actual provincia de Sevilla tendría unos 25.000 habitantes. Híspalis e Itálica con no más de 10.000 habitantes entre las dós (una Híspalis de 2000 habitantes y una Itálica de 8.000 hh) eran poblaciones suficientemente importantes para el siglo I.
El año 70 fueron expulsados los cristianos de la sinagoga judía en Hania. Esto provocará que las sinagogas consideraran al cristianismo como un movimiento heterodoxo. Pero en Hispania la relación cristianismo –judaísmo se mantendrá a lo lardo de un siglo más.
A lo mismo que las comunidades judías, en las que existía un responsable de comunidad y un grupo de ancianos que le acompañaban, los cristianos se organizaron de la misma estructura.
Como la función propia de los obispos era la presidencia eucarística con un grupo de cristianos todos los domingos y debemos concluir que el acto eucarístico ha construido la Iglesia en Hispania.
Los obispos tenían un grupo de “presbíteros” que le acompañaban, junto con los diáconos en la celebración eucarística. De entre los más cercanos y conocidos del obispo elegían a los varones que consideraban idóneos para la celebración eucarística. El Culto eucarístico ejercerá la función principal y esencial de los presbíteros.
La función de la enseñanza dependía en un primer lugar del obispo, aunque pronto con la ayuda de los presbíteros. La función litúrgica estaba centrada en la celebración eucarística, dividida en la lectura de la escritura y después en la eucaristía. La función de gobierno se centró en la atención de la comunidad.
Comprobamos que coinciden los primeros obispados con población judía. Pero por las características del cristianismo, el universalismo creencial, pronto las comunidades cristianas comenzarán a tener propia identidad. En año 70 los cristianos son expulsados de la Sinagoga oficial, aunque en España la relación con los judios llego a durar hasta el siglo II.
Los textos del Antiguo Testamento estaban en hebreo, aunque ya corría la traducción de los setenta. Probablemente los obispos deberían saber hebreo o griego ( Coiné), además del latín.
Es necesaria la formación catequética, que en España se retrotrae hasta S. Pablo, que a su vez envió a algunos discípulos o los dejó responsables. Muchas autoridades consideran improbable esta predicación. Recordemos que las familias se reunirán los sábados y había un sistema de organización alrededor de aquellos que presidían la eucaristía. La formación de contenidos era no formal, Se comenzó a estructurar para los cristianos un catecumenado ordenado en varios años de formación sistemática pero no formal, pero eso ocurrirá varios siglos después. El proceso de formación de los catecúmenos y neófitos fue un autentico proceso de enseñanza-aprendizaje. Y por cierto los judíos de Hispania romana debieron ser simples trabajadores o incluso esclavos y fueron medrando poco a poco en las ricas ciudades comerciales de la costa, al igual la comunidad cristiana.
Francisco José Blanc Castán. Pbr

Cristianismo en Hispania siglo III

En el siglo III la población hispana rondaba entre los cuatro y los seis millones, aunque siempre optamos por la tesis más probable. Entre un 7% o un 10% de la población era cristiana así que lo menos de medio millón de personas conocían o practicaban el cristianismo.
La población judía seguía entre los cincuenta y setenta y cinco mil personas. La mayor parte dedicada a la agricultura y practicando su fe en las diversas judería o aljamas.
El cristianismo desde el 150 se había apartado de la mayor parte de costumbres judías, y todavía empeoraría la relación al querer distinguirse el cristianismo del judaísmo, y donde más se noto este conflicto fue justamente en el siglo III, todavía no hemos llegado al reconocimiento público del cristianismo, habrá que esperar al siglo IV
La Iglesia en el occidente cristiano y especialmente en la Hispanía romana está totalmente jerarquizada donde ya los obispos no podían ordenar sacerdotes de otras demarcaciones que no fueran las propias.
Ya existían los Obispados del siglo I, Tarraco, Guadix, Gerona y Cartagena, y , también, los del siglo II como Toledo, Avila y Lugo. En el Siglo III hay una explosión de obispados como Córdoba ( al final del siglo tenemos a Osio), Hispalis o Sevilla ( A final del siglo conocemos a Sabino), Astigi (Ecija) e Italica (Santiponce y su Obispo San Geroncio nombrado en el martirologio de Usuardo y visitada la Basílica existente en Italica en el 650 por San Fructuiso de Braga) Granada, Palencia, Astorga ( tenemos la carta de San Ciprino respondiendo al obispo por los problemas con los obispados de León y Mérida), León ( Basilide el apostata)y Mérida ( Marcial el apóstata).
En Sevilla tenemos sólo tres datos del siglo III, la muerte de Santa Justa y Rufina y el Obispo Sabino que aparecerá en el Famoso “Concilio de Elvira o Granada” de principios del siguiente siglo y el famoso San Geroncio. Recordar que en el siglo III ya existían el 87,5% de las poblaciones que actualmente (2006) existen, así que somos hijos de Roma. Parece que el Obispado de Itálica era más antiguo y famoso que el de Híspalis. La población de la actual provincia de Sevilla serían no más de cincuenta mil personas, así que encontaríamos aproximadamente varios miles de cristianos. Existía presencia cristina demostrada en Écija, Itálica e Híspalis, y no quiero olvidar que probablemente también en Carmona, Marchena y Osuna, aunque no tenemos restos arqueológicos ni paleográficos paleocristianos.
Las persecuciones cristianas no eran generales en el imperio sino que en tal o cual lugar, una desgracia pública (ataque de los bárbaros, mala cosecha) u otro suceso (ceremonias de culto a Roma y al César, por ejemplo) podían desencadenar acciones de castigo y venganza, sobre todo cuando fue notorio que los cristianos negaban obediencia (y existencia) a los dioses que habían hecho grande y próspera a Roma. Así la grave amenaza germana del 248-250 precipitó algunos acontecimientos. La hostilidad popular concluyó en un edicto del emperador Decio que ordenaba a todos los ciudadanos prestar culto a los dioses y acreditarlo con un certificado (libellus), que algunos cristianos más o menos influyentes, incluidos ciertos obispos, pudieron obtener mediante sobornos (libellatici) sin haber prestado, en realidad, acatamiento al Estado y sus dioses. Las penas para los dirigentes cristianos (no para la masa de fieles) eran de muerte, la cual afectó, entre otros, al reputado obispo de Cartago, san Cipriano, más riguroso que la comunidad cristiana de Roma, que toleró los casos de libeláticos. Las discusiones sobre la actitud que debían mantener los cristianos en estas circunstancias dieron lugar a algunas de las primeras desviaciones doctrinales de larga duración, como el donatismo africano y el melitianismo egipcio. Valeriano (253-260) continuó con esa actitud, hasta que cayó prisionero en la guerra con los partos y su hijo, Galieno, promulgó un edicto de tolerancia que restituía a las comunidades cristianas sus bienes. Entre el 261 y el 303 ("pequeña paz de la Iglesia") no hubo alteraciones significativas.
San Ceferino (199-217) nació en Roma. Mártir, elegido en 199, murió en 217. Estableció que los jóvenes después de los 14 años hiciesen la comunión a Pascua. Su pontificado se caracterizó por duras luchas teológicas. Excomulgó a Tertuliano. Introdujo el uso de la patena y del cáliz de cristal. San Calixto I, (217-222) Nació en Roma. Mátir. Elegido papa en el 217, murió en el 222. Mandó construir las famosas catacumbas de la Via Appia donde fueron enterrados 46 papas y unos 200.000 mártires. Bastoneado a muerte fue arrojado a un pozo donde hoy se alza la iglesia de S. María en Trastevere. San UrbanoI (222-230) nació en Roma. Mártir. Elegido en el 222, murió en el 230. Convirtió al cristianismo a Santa Cecilia en el 230, en el lugar del martirio hizo construir en Trastevere la Iglesia donde reposan los restos de la Santa patrona de los músicos, además consintió que la Iglesia adquiriera bienes. San Ponciano (230-235) nació en Roma, elegido el 28.VIII.230, murió el 28.IX.235. Ordenó el canto de los Salmos y la recitación del confiteor Deo antes de morir y el uso del saludo Dominus vobiscum, deportado y condenado a las minas en Cerdeña, murió de sufrimientos en la isla de Tavolara. San Anterus (Grecia) (235) De la Magna Grecia, elegido el 21.XII.235, sufrió el martirio por órdenes del emperador Máximo, bárbaro de la Tracia. Ordenó que las reliquias de los mártires fuesen recogidas y conservadas en la iglesia en un lugar llamado scrinium.
 San Fabian (236-250) nació en Roma, mártir. Elegido el 10.I.236, murió el 20.I.250. Bajo su reinado, se verificó el éxodo de Roma a causa de las persecuciones por parte de Decio, San Cornelio (251-253) nació en Roma. Mártir. Elegido en III.251, murió en VI.253. Bajo su pontificado se efectuó el primer cisma con la elección del antipapa Navaciano que en un concilio celebrado en Roma fue excomulgado, murió en exilio a Civitavecchia por no haber sacrificado a los dioses paganos. San Lucio I (253-254) Nació en Roma. Mártir. Elegido el 25.VI.253, murió en el 5.III.254. De rigurosas costumbres prohibió la cohabitación entre hombres y mujeres que no fuesen consanguíneos, impuso a los eclesiásticos de no convivir con las diaconisas que le daban hospitalidad por sentimientos caritativos. San Esteban I (254-257) nació en Roma, martir. Elegido el 12.V.254, murió el 2.VIII.257. Bajo su pontificado se agudizaron las luchas cismáticas secuaces del antipapa Navaciano. Fue decapitado durante una ceremonia religiosa en la misma silla pontificia en las catacumbas de S. Calixto. San Sixto II (Grecia) (257-258) Griego, mártir. Elegido en 257, murió en 258. De carácter bondadoso solucionó las discordias que habían atormentado la Iglesia durante el reinado de Cornelio, Lucio y Esteban. Efectuó traslación de los restos de San Pedro y San Pablo. Durante el martirio de Cipriano empezó a pronunciarse la exclamación Deo Grazias.
San Dionisio (259-268) nació en Turio, elegido el 22.VII.259, murió el 26.XII.268. Los bárbaros mientras tanto se acercaban alas puertas del Imperio Romano. Elegido después de un año del predecesor a causa de las persecuciones, reorganizó las parroquias romanas: obtiene de Galieno libertad para los cristianos. San Félix I (269-274)nació en Roma. Elegido el 5.I.269, murió el 30.XII.274, afirmó la divinidad y humanidad de Jesucristo y las dos naturalezas distintas en una sola persona, padeció la persecución de Aureliano. Inició con los enterramiento de los mártires bajo el altar y a celebrar la misa sobre sus sepulcros. San Eutiquiano (275-283)nació en Luni. Mártir, elegido el 4.I.275, murió el 7.XII.283. Ordenó que los mártires fuesen cubiertos por la "dalmática" parecida al manto de los Emperadores Romanos. Hoy constituye las vestiduras de los diáconos en las ceremonias solemnes. Instituyó la bendición de la recolección de los campos. San Cayo (Dalmacia) (283-296) nació en Salona (Calmacia), mártir. Elegido el 17.XII.283 murió el 22.IV.296. Sufrió el martirio pero no por parte de Diocleciano su tío. Estableció que ninguno podía ser ordenado Obispo sin antes pasar por los grados de ostiario, lector, acólito, exorcista, subdiácono, diácono y sacerdote. San Marcelino (296-304) nació en Roma, mártir. Elegido el 30.VI.296, murió el 25.X.304. La persecución del emperador Diocleciano alcanzó el máximo grado de violencia quemando iglesias y textos sagrados. Entre las víctimas S. Lucía, S, Inés, Santa Bibiana, S, Sebastián, San Luciano.
Francisco José Blanc Castán. Pbr

Cristianismo en Hispania siglo IV

Con este artículo del siglo cuarto, terminaré este acercamiento a la Iglesia Paleocristiana en la Baetica. Una de mis intenciones era mostrar la antigüedad y riqueza de la Iglesia en Andalucía y demostrar que la organización cristiana ha sido una herramienta de Inter.-socialización y solidaridad entre regiones y culturas, una red humanizadora que ha liberado a la humanidad de profundas deformaciones.

Tendremos que esperar al siglo V para ver desmoronarse el imperio Romano en el 467, pero ya en el siglo IV comienzan las invasiones germánicas y las migraciones europeas del norte al sur de Europa. La población bajará de casi seis millones de personas a cuatro millones.
Durante cuarenta años hubo una paz en todo el imperio romano del 269 al 303. pero en el 303. Diocleciano hizo una gran persecución que será una de las más duras de la Historia del cristianismo. El cristianismo crecerá de tal forma que en el 313 Constantino el Grande legaliza el cristianismo y acabará con las persecuciones. Comenzará una etapa de Cristiandad y acabará lo que denominamos “paleocristianismo”, comenzando la “cristiandad” que terminará 1500 años después con los movimientos ilustrados. Se considera que entre un 25% y un 40% de la población era cristiana, así que cerca de un millón de hispanos eran cristianos, y si en Baetica (Andalucía) había cerca de un millón y medio, los cristianos deberían ser cerca de cuatrocientos mil. Sevilla capital no llegaba a las veinte mil personas con lo que, suponemos, habría de cinco a diez mil cristianos.
En el año 295 Diocleciano había reorganizado el Imperio, creando la Baética y cuya capital era Córdoba. Córdoba jamás ostentó la dignidad arzobispal. El título arzobispal estuvo reservada a Híspalis (Sevilla). Entre el 310-393, Híspalis ocupó la undécima posición en cuanto a ciudades más pobladas del imperio y la primera de Hispania. Del millón y medio de andaluces la mayor parte vivían en la zona oriental y costas. Si hiciéramos un círculo este iría de Sevilla a Cádiz, de Cádiz a Málaga, de Málaga a Granada, de ésta a Córdoba y de ésta a Sevilla, en este círculo se han descubierto los restos arqueológicos más significativos. La sociedad se hace cada vez más agrícola y rural, naciendo grandes latifundios como el del terrateniente Euphrasius que enviaba caballos para Roma.
Existían unos cuatro Obispados del siglo I, Tarraco, Guadix, Gerona y Cartagena y, también, tres del siglo II como Toledo, Ávila y Lugo. En el Siglo III hay una explosión de obispados, llegando a diez, como Córdoba, Hispalis o Sevilla, Astigi (Ecija) e Itálica (Santiponce), Granada, Palencia, Astorga, León, Mérida y Baeza. En el siglo IV, nacerán seis nuevos obispados. Tenemos el obispado de Barcelona, Calahorra, Málaga, Tortosa, Urgel y Valencia. En total pasamos de diecisiete obispados del siglo III a 23 obispados en el siglo IV, sin contar los obispados perdidos como el de Aguillar de la Frontera, La Guardia de Jaén, Almería, Ossonoba, Lorca, Martos, Cazlona, Fibularia y Ébora. Serían en total unos 32 obispados posibles en el siglo IV.
Con la reforma de Diocleciano, Hispania quedó dividida en cuatro provincias, a los que adjudicándoles los obispados existentes, aparece esta organización: Baetica, Arzobispado Híspalis (Sevilla); Cartago Nova, Arzobispado Cartago Nova y Toletum; Lusitania, Emerita (Merida); Tarraco, Arzobispado Tarraco y Cesar Augusta; Galaecia, Arzobispado Bracara Augusta y Astúrica y las Islas Baleares, Arzobispado Palma.
La Capital de la Baetica estaba en Córdoba y conocemos a uno de los grandes Obispos , Osio (295-357) ¡Un gran Obispo! vivió y ayudó a convertir al emperador Constantino y conocía especialmente a Elena (Santa Elena) que fue la que con ochenta años descubrió los lugares santos de Jerusalem. Osio fue uno de los grandes en la conversión y mantenimiento de la fe católica, presidió los concilios de Arles (314), Nicea (325) y Sardica (345).
Las actuales diócesis de Sevilla, Cádiz-Ceuta, Jerez y Huelva, tenían sólo cuatro obispados conocidos en el siglo IV: el de Itálica, el de Hispalis (Sevilla), el de Écija y posteriormente en el siglo V con el Obispo Vincomalos , el obispado de Elepta o Niebla. El cristianismo irá creciendo incluso por los pueblos más alejados de las grandes ciudades hacia Huelva: Ayamonte, Almonaster, Hinojales; en Sevilla: Itálica, Gerena, Carmona, Marchena, Osuna y en la costa de Cádiz-Málaga hacia San Pedro de Alcántara.
Sevilla era la primera ciudad de Hispania. Conocemos a obispos como Marcelo, Sabino, Evidio, Deodato, Semproniano, Gémino (372-395) y Glaucio. La Historia de la Iglesia Hispalense comenzará con las dos grande mártires Santa Justa y Rufina mártires entre el 287 y el 303. El Obispo de Sevilla, Sabino, asistirá al Concilio de Elvira en el 306 (que presidía Osio de Córdoba), después el Obispo Gémino asistirá al Concilio de Zaragoza en el 380 (contra el priscialismo) y en el Obispo Glaucio al concilio de Toledo en el 397. De este siglo IV, en la provincia de Sevilla, tenemos la construcción de la Basílica de San Vicente en Sevilla capital (probablemente debajo del actual Alcazar de Sevilla), la Basílica de San Geroncio en Itálica (Santiponce) y la Basílica de Gerena ( el estilo constructivo es norteafricano, lo que nos indica que las relaciones socio-comerciales, estéticas y eclesiales eran más con el norte de África que con Roma).
Contemplamos una Iglesia estructurada en un sistema de Obispados y Arzobispados que hacen una función de Presidencia, como el de Sevilla. Los Obispados eran elegidos por la comunidad cristiana, de entre los presbíteros cercanos al obispo difunto, no parece que tuvieran un formación a parte del catecumenado y la práctica ascética y litúrgica. La comunidad se reunía para celebrar el domingo, como día eucarístico y la atención a los pobres, viudas y niños abandonados. Una sociedad elitista como la romana tenía una alta población de marginación, violencia e injusticia y el cristianismos fue un movimiento social interclasista y socialmente comprometido.
En Sevilla capital vivían entre cinco y diez mil cristianos y unos cuarenta mil en la actual provincia. Se reunirían y bautizaban en la Iglesia de San Vicente. Las liturgias se realizarán en latín y las lecturas en griego, será el papa Dámaso el que pedirá una traducción al latín y ¡eso, en Roma! así que existirían traducciones no oficiales o lectores que leyeran y tradujeran a la vez. La formación de los futuros sacerdotes era por la misma experiencia junto con otro presbítero. Se ordenaban de órdenes menores y el obispo lo instituía de diácono o de presbítero. No conocemos el número de sacerdotes en aquellas diócesis, pero no superarían los cuatro obispos, en Andalucía occidental, y un presbiterio de no más de cien sacerdotes para una población de cuatrocientos mil cristianos en la Baeticca occidental.
En el 306 tendremos el Concilio de Elvira donde asistirán 19 Obispos ( de los casi treinta que había en la Hispania Constantiniana)y 24 Presbíteros. Fueron siete obispos de la Cartaginense (Murcia), seis de la Baetica (Andalucía), tres de la Luisitania (Portugal y Extremadura), dos de la Tarraconense (Aragón, Cataluña y Valencia) y uno de Galicia. Con lo que vemos que el cristianismo estaba mayoritariamente en la zona de Murcia y Andalucía Oriental. De este concilio comprobamos como la titularidad va por “prima cátedra episcopatus”, de tal forma que aparecen Félix, Guadix (se considera el primer obispado de España del siglo I) y posteriormente viene Sevilla (Hispalis) con Sabino Obispo, por lo que podemos sospechas que Sevilla pudiera ser conocida por ser el segundo obispado nacido después de Guadix , pero hay muchas discusiones sobre este punto.
En arquitectura hay que citar las casas patricias de Mérida y Fraga, adecuadas al culto, en Ampurias, una basílica de una nave, en San Pedro de Alcántara, en Málaga una basílica con dos ábsides contrapuestos, y en Lugo la iglesia subterránea de planta basilical de Santa Eulalia de Bóveda. Edificios funerarios los hay en La Alberca, en Murcia y sobre todo el mausoleo de dos cámaras cubiertas por cúpulas en Centcelles (Tarragona). Además de la Basílicas de Hispalis, Itálica y Gerena.
La escultura de la época se halla especialmente representada por los sarcófagos decorados con temas del Crismón, estrígilos, escenas bíblicas y representaciones alegóricas. Entre ellos se destacan el de Leocadius en Tarragona y el de Santa Engracia en Zaragoza. También se conservan alguna estatuas exentas, como varias con el tema del Buen Pastor de Écija, laudas sepulcrales y mosaicos que por su técnica y sentido del color siguen los modelos romanos.
Destaco la obra mas significativa de la arquitectura de este siglo, actuálmente restaurado del “Mauseo de Centcelles”, la tumba del hijo de Constantino, fechada hacia el 350 en el municipio de Constantí. Una obra que merece la pena ser visitada y nos muestra el estilo paleocristiano más puro.
También tenemos dos papas que nacieron en España como San Dámaso llegó a ser papa en el 366, fue un hombre erudito mando la traducción del hebreo y el griego al Latín. Junto con él, algunos autores también dicen que fue español el papa San Melquíades (310-313).
En el 380 Teodosio impone la religión cristiana como religión del estado. A partir de ese momento, comenzó la persecución contra el paganismo en el decadente imperio romano. Recordar sólo que en el 467 el imperio cae en manos de los Bárbaros y el imperio de occidente desaparece.
Los papas de este siglo serán. San Marcelino (296-304) Nació en Roma. Mártir. Elegido el 30.VI.296, murió el 25.X.304. La persecución del Emperador Diocleciano alcanzó el máximo grado de violencia quemando iglesias y textos sagrados. Entre las víctimas S. Lucía, S, Inés, Santa Bibiana, S, Sebastián, San Luciano. San Marcelo I (308-309) Nació en Roma. Mártir. Elegido el 27.V.308, murió el 16.VI.309. Su pontificado, después de cuatro años de sede vacante, se ocupó de la difícil tarea de obtener el perdón para aquellos que durante las persecuciones habían abjurado. Ningún concilio se podía celebrar sin su autorización. San Eusebio, Grecia (309-309) Nació en Casano jonico (de origen griego). Mártir. Elegido el 18.IV.309. Durante su pontificado continuaron las polémicas sobre los apóstatas que llevaron a la Iglesia al borde del cisma. Consiguió mantener posiciones firmes pero actuó con gran caridad. Sufrió el martirio en Sicilia.
San Melquiades o Miltiades, Africa (311-314) Nació en África. Elegido el 2.VII.311, murió el 2.I.314. Vio junto con el Emperador Constantino el triunfo del cristianismo que después de la visión "in hoc signo vices" se convirtió en "religión oficial del estado" con Tedosio. Empezó a usarse el pan bendito. Construyó la basílica de San Juan. San Silvestre I (314-335)Nació en Roma. Elegido el 31.I.314, murió el 31.XII.335. Fue el primero en ceñir la Tiara. Celebró el primer Concilio Ecuménico de Nicea que formuló el "Credo". Para recordar la Resurrección instituyó el Domingo. Creó la "Corona Ferrea" con un clavo de la Cruz. La Iglesia de San Juan se convirtió en Catedral de Roma. San Marcos (336-336)Nació en Roma. Elegido el 18.I.336, murió el 7.X.336. Estableció que el Papa debía ser consagrado por los Obispos de Ostia. Instituyó el "palio" actualmente en uso y tejido con lana blanca de cordero bendito y cruces negras. Se hizo el primer calendario con las fiestas religiosas. San Julio I (337-352) Nació en Roma. Elegido el 6.II.337, murió el 12.IV.352. Fijó para la Iglesia de Oriente la solemnidad de Navidad el 25 de diciembre en vez del 6 de enero, junto con la Epifanía. Se le considera el fundador del archivo de la Santa Sede, porque ordenó la conservación de los documentos.
San Liberio (352-366) Nació en Roma. Elegido el 17.V.352, murió el 24.IX.366. Continúan las polémicas con los arianos que llevaron a la elección del anti papa Félix II. Echó los primeros cimientos de la Basílica de Santa María Mayor sobre el perímetro que el mismo trazó después de una nevada el 5 de agosto. San Dámaso I (España) (366-384)Nació en España. Elegido el 1.X.366, murió el 11.XII.384. Fue un Papa erudito. Autorizó el canto de los salmos a dos coros (rito Ambrosiano), instituido por S. Ambrosio. Introdujo el uso de la voz hebraica "Aleluya". Hizo traducir del hebreo las Sagradas Escrituras. Proclamó el 2ª Concilio Ecuménico.
San Siricio (384-399)Nació en Roma. Elegido el 15.XII.384, murió el 26.XI.399. El primero después de San Pedro que adoptó el título de Papa del griego "Padre". Otros dicen que deriva del anagrama de la frase "Petri-Apostoli-Potestatem-Accipens". Apoyó la necesidad del celibato para los sacerdotes y diáconos. San Anastasio (399-401) Nació en Roma. Elegido el 27.XI.399, murió el 19.XII.401. Concilió los cismas entre Roma y la Iglesia de Antioquía. Combatió tenazmente a los secuaces de costumbres inmorales convencidos de que también en la materia se escondiese la divinidad. Prescribió que los sacerdotes permaneciesen de pie durante el evangelio.
Francisco José Blanc Castán. Pbr