Uno de mis intereses más ocultos pero más hermosos es mi amor por el paleocristianismo. Esa etapa del cristianismo que va desde el año 30 al 313, especialmente en España, en la Baetica (Andalucía) y Aragón y concretamente en la Diócesis de Sevilla.
Una de las hipótesis es la que nos dice que la primera evangelización se hizo a los judíos y de ahí debemos deducir que en aquellos lugares que hubiera judíos, también a su vez habría cristianos primitivos.
Existen pruebas de que había presencia judía “Sinagoga de Cartago Nova”, “Sinagoga de ILICI (Elche)”, “Sinagoga de Almería”, “Sinagoga de Cádiz”, Granada (Iliberia). Conocemos la colonia Judía de Córdoba. La infiltración judía desde estas ciudades hacia el interior de la Andalucía oriental como Acci (Guadix), Basti (Baza), Carcesa (Caravaca), Berji (Berja), Abdera (Adra), ha quedado ratificada con los restos arqueológicos fechados posteriores al 330 d.c.
La península Ibérica tendría aproximadamente entre cuatro y seis millones de habitantes y la bética era la provincia más poblada aproximadamente con un millón, los colonos romanos que llegaron serían unos 150.000 a los que Cesar les repartió prebendas y tierras.
Se estima que a finales del siglo 1 solo un 1% a un 3% de la población sería de la “Gran Iglesia”, en el siglo II llegarían a un 5% y el el siglo III un 15%. Desde esta información deberíamos considerar que aproximadamente unos 40.000 a 120.000 hispanos serán cristianos al terminar el siglo I. Y entre 10.000 y 50.000 en la baética.
La población judía sería muy insignificante varios miles de personas( entre 2.000 y 5.000), pero estaban muy bien constituidos, especialmente en los lugares de culto y sus casas formando las primeras aljamas de la península. Se conoce la expulsión de Claudio de Roma y luego la persecución de Nerón (64), pero el grupo inmigrante más numeroso fue la caída de Jerusalén en el año 70, que contaba con una población de 50.000 judíos, según fuentes algunas familias se establecieron en Andalucía, en Sevilla (Itálica-Híspalis) y Iliberi (Granada)( los primeros pobladores de Granada eran judíos). Ya que Andalucía (Baética) era la zona más romanizada pero también donde se ha encontrado una proporción mayor de sinagogas.
La ley romana era tolerante con las religiones no oficiales, y como los judíos constituían una comunidad nacional, se le dio a la sinagoga un estatuto de religión lícita. Con la llegada de Nerón (54-68 dc), cuya esposa Popea no ocultaba su simpatía por el judaísmo, comienza una época que afectará a los judíos en forma impensada.
En el año 70, después de la destrucción de Jerusalén los judíos, en Hamnia, expulsan de la comunión judía a los cristianos, viéndose, estos, en la necesidad de estructurar un sistema, que por cierto ya lo tenían por la comunión intra-apostólica. (Recordemos que el último apóstol fallecido es a finales del siglo I con lo que casi setenta años de organización al modelo sinagogal-apostólico dejará una huella perdurable).
El judaísmo no entendía la conversión desde fuera de los lazos sanguíneos, pero en los siglos I, tanto antes como después de la era común, un amplio movimiento aperturista concienció mayoritariamente a la población judía de su deber universalista, entre esos movimientos el cristianismo era el más aperturista. Este movimiento espiritual judío fue cortado por el crecimiento tan enorme del cristianismo, de tal forma que a partir del siglo II, el universalismo judío se cerró.
Conocemos que las sinagogas más importantes de la Hispania del siglo I coinciden con los primeros Obispados conocidos. Todavía no existía una estructura de un obispo un territorio, no existía una estructura jerarquizada, no se estructuraban en parroquias, ni existían un código ni moral ni teológico. Todavía no se habían escrito algunos de los evangelios ni tampoco algunas cartas apostólicas. No existía el concepto de Iglesia física o templo, ni basílica, ni catedral
Los Obispos se reunían con sus bautizados todos los domingos y se dejaban ayudar de diáconos y presbíteros. Al conocer sólo cinco obispados, deberemos sospechar que existirían cinco lugares de encuentro en toda Hispania y desde esos centros creció el cristianismo.
Los primeros obispado españoles fueron cinco, Tarragona, Cartagena, Gerona, Guadix.
San Pablo, aproximadamente en el año 63, en la carta a los romanos, manifiesto su deseo de venir a España. La península, en este siglo, estaba dividida en tres grandes regiones la Tarronensis (Todo el Norte de España), la Baética (El sur de España) y Lusitania parte occidental-sur de la península. La Capital de la Provincia de la Baética era Corduba tenía tres Conventus iuridicus, Itálica, Astigi y Cades.
Híspalis era un pequeño puerto de no más de 2000 habitantes cerca del río, a unos 11 kilómetros estaba Itálica que era la cabeza del conventus iuridicus. Esta población adquirirá cada vez más importancia, incluso saldrán dos emperadores que gobernarán el imperio. Probablemente toda la actual provincia de Sevilla tendría unos 25.000 habitantes. Híspalis e Itálica con no más de 10.000 habitantes entre las dós (una Híspalis de 2000 habitantes y una Itálica de 8.000 hh) eran poblaciones suficientemente importantes para el siglo I.
El año 70 fueron expulsados los cristianos de la sinagoga judía en Hania. Esto provocará que las sinagogas consideraran al cristianismo como un movimiento heterodoxo. Pero en Hispania la relación cristianismo –judaísmo se mantendrá a lo lardo de un siglo más.
A lo mismo que las comunidades judías, en las que existía un responsable de comunidad y un grupo de ancianos que le acompañaban, los cristianos se organizaron de la misma estructura.
Como la función propia de los obispos era la presidencia eucarística con un grupo de cristianos todos los domingos y debemos concluir que el acto eucarístico ha construido la Iglesia en Hispania.
Los obispos tenían un grupo de “presbíteros” que le acompañaban, junto con los diáconos en la celebración eucarística. De entre los más cercanos y conocidos del obispo elegían a los varones que consideraban idóneos para la celebración eucarística. El Culto eucarístico ejercerá la función principal y esencial de los presbíteros.
La función de la enseñanza dependía en un primer lugar del obispo, aunque pronto con la ayuda de los presbíteros. La función litúrgica estaba centrada en la celebración eucarística, dividida en la lectura de la escritura y después en la eucaristía. La función de gobierno se centró en la atención de la comunidad.
Comprobamos que coinciden los primeros obispados con población judía. Pero por las características del cristianismo, el universalismo creencial, pronto las comunidades cristianas comenzarán a tener propia identidad. En año 70 los cristianos son expulsados de la Sinagoga oficial, aunque en España la relación con los judios llego a durar hasta el siglo II.
Los textos del Antiguo Testamento estaban en hebreo, aunque ya corría la traducción de los setenta. Probablemente los obispos deberían saber hebreo o griego ( Coiné), además del latín.
Es necesaria la formación catequética, que en España se retrotrae hasta S. Pablo, que a su vez envió a algunos discípulos o los dejó responsables. Muchas autoridades consideran improbable esta predicación. Recordemos que las familias se reunirán los sábados y había un sistema de organización alrededor de aquellos que presidían la eucaristía. La formación de contenidos era no formal, Se comenzó a estructurar para los cristianos un catecumenado ordenado en varios años de formación sistemática pero no formal, pero eso ocurrirá varios siglos después. El proceso de formación de los catecúmenos y neófitos fue un autentico proceso de enseñanza-aprendizaje. Y por cierto los judíos de Hispania romana debieron ser simples trabajadores o incluso esclavos y fueron medrando poco a poco en las ricas ciudades comerciales de la costa, al igual la comunidad cristiana.
Francisco José Blanc Castán. Pbr
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