martes, 14 de julio de 2015

Cristianismo en Hispania siglo III

En el siglo III la población hispana rondaba entre los cuatro y los seis millones, aunque siempre optamos por la tesis más probable. Entre un 7% o un 10% de la población era cristiana así que lo menos de medio millón de personas conocían o practicaban el cristianismo.
La población judía seguía entre los cincuenta y setenta y cinco mil personas. La mayor parte dedicada a la agricultura y practicando su fe en las diversas judería o aljamas.
El cristianismo desde el 150 se había apartado de la mayor parte de costumbres judías, y todavía empeoraría la relación al querer distinguirse el cristianismo del judaísmo, y donde más se noto este conflicto fue justamente en el siglo III, todavía no hemos llegado al reconocimiento público del cristianismo, habrá que esperar al siglo IV
La Iglesia en el occidente cristiano y especialmente en la Hispanía romana está totalmente jerarquizada donde ya los obispos no podían ordenar sacerdotes de otras demarcaciones que no fueran las propias.
Ya existían los Obispados del siglo I, Tarraco, Guadix, Gerona y Cartagena, y , también, los del siglo II como Toledo, Avila y Lugo. En el Siglo III hay una explosión de obispados como Córdoba ( al final del siglo tenemos a Osio), Hispalis o Sevilla ( A final del siglo conocemos a Sabino), Astigi (Ecija) e Italica (Santiponce y su Obispo San Geroncio nombrado en el martirologio de Usuardo y visitada la Basílica existente en Italica en el 650 por San Fructuiso de Braga) Granada, Palencia, Astorga ( tenemos la carta de San Ciprino respondiendo al obispo por los problemas con los obispados de León y Mérida), León ( Basilide el apostata)y Mérida ( Marcial el apóstata).
En Sevilla tenemos sólo tres datos del siglo III, la muerte de Santa Justa y Rufina y el Obispo Sabino que aparecerá en el Famoso “Concilio de Elvira o Granada” de principios del siguiente siglo y el famoso San Geroncio. Recordar que en el siglo III ya existían el 87,5% de las poblaciones que actualmente (2006) existen, así que somos hijos de Roma. Parece que el Obispado de Itálica era más antiguo y famoso que el de Híspalis. La población de la actual provincia de Sevilla serían no más de cincuenta mil personas, así que encontaríamos aproximadamente varios miles de cristianos. Existía presencia cristina demostrada en Écija, Itálica e Híspalis, y no quiero olvidar que probablemente también en Carmona, Marchena y Osuna, aunque no tenemos restos arqueológicos ni paleográficos paleocristianos.
Las persecuciones cristianas no eran generales en el imperio sino que en tal o cual lugar, una desgracia pública (ataque de los bárbaros, mala cosecha) u otro suceso (ceremonias de culto a Roma y al César, por ejemplo) podían desencadenar acciones de castigo y venganza, sobre todo cuando fue notorio que los cristianos negaban obediencia (y existencia) a los dioses que habían hecho grande y próspera a Roma. Así la grave amenaza germana del 248-250 precipitó algunos acontecimientos. La hostilidad popular concluyó en un edicto del emperador Decio que ordenaba a todos los ciudadanos prestar culto a los dioses y acreditarlo con un certificado (libellus), que algunos cristianos más o menos influyentes, incluidos ciertos obispos, pudieron obtener mediante sobornos (libellatici) sin haber prestado, en realidad, acatamiento al Estado y sus dioses. Las penas para los dirigentes cristianos (no para la masa de fieles) eran de muerte, la cual afectó, entre otros, al reputado obispo de Cartago, san Cipriano, más riguroso que la comunidad cristiana de Roma, que toleró los casos de libeláticos. Las discusiones sobre la actitud que debían mantener los cristianos en estas circunstancias dieron lugar a algunas de las primeras desviaciones doctrinales de larga duración, como el donatismo africano y el melitianismo egipcio. Valeriano (253-260) continuó con esa actitud, hasta que cayó prisionero en la guerra con los partos y su hijo, Galieno, promulgó un edicto de tolerancia que restituía a las comunidades cristianas sus bienes. Entre el 261 y el 303 ("pequeña paz de la Iglesia") no hubo alteraciones significativas.
San Ceferino (199-217) nació en Roma. Mártir, elegido en 199, murió en 217. Estableció que los jóvenes después de los 14 años hiciesen la comunión a Pascua. Su pontificado se caracterizó por duras luchas teológicas. Excomulgó a Tertuliano. Introdujo el uso de la patena y del cáliz de cristal. San Calixto I, (217-222) Nació en Roma. Mátir. Elegido papa en el 217, murió en el 222. Mandó construir las famosas catacumbas de la Via Appia donde fueron enterrados 46 papas y unos 200.000 mártires. Bastoneado a muerte fue arrojado a un pozo donde hoy se alza la iglesia de S. María en Trastevere. San UrbanoI (222-230) nació en Roma. Mártir. Elegido en el 222, murió en el 230. Convirtió al cristianismo a Santa Cecilia en el 230, en el lugar del martirio hizo construir en Trastevere la Iglesia donde reposan los restos de la Santa patrona de los músicos, además consintió que la Iglesia adquiriera bienes. San Ponciano (230-235) nació en Roma, elegido el 28.VIII.230, murió el 28.IX.235. Ordenó el canto de los Salmos y la recitación del confiteor Deo antes de morir y el uso del saludo Dominus vobiscum, deportado y condenado a las minas en Cerdeña, murió de sufrimientos en la isla de Tavolara. San Anterus (Grecia) (235) De la Magna Grecia, elegido el 21.XII.235, sufrió el martirio por órdenes del emperador Máximo, bárbaro de la Tracia. Ordenó que las reliquias de los mártires fuesen recogidas y conservadas en la iglesia en un lugar llamado scrinium.
 San Fabian (236-250) nació en Roma, mártir. Elegido el 10.I.236, murió el 20.I.250. Bajo su reinado, se verificó el éxodo de Roma a causa de las persecuciones por parte de Decio, San Cornelio (251-253) nació en Roma. Mártir. Elegido en III.251, murió en VI.253. Bajo su pontificado se efectuó el primer cisma con la elección del antipapa Navaciano que en un concilio celebrado en Roma fue excomulgado, murió en exilio a Civitavecchia por no haber sacrificado a los dioses paganos. San Lucio I (253-254) Nació en Roma. Mártir. Elegido el 25.VI.253, murió en el 5.III.254. De rigurosas costumbres prohibió la cohabitación entre hombres y mujeres que no fuesen consanguíneos, impuso a los eclesiásticos de no convivir con las diaconisas que le daban hospitalidad por sentimientos caritativos. San Esteban I (254-257) nació en Roma, martir. Elegido el 12.V.254, murió el 2.VIII.257. Bajo su pontificado se agudizaron las luchas cismáticas secuaces del antipapa Navaciano. Fue decapitado durante una ceremonia religiosa en la misma silla pontificia en las catacumbas de S. Calixto. San Sixto II (Grecia) (257-258) Griego, mártir. Elegido en 257, murió en 258. De carácter bondadoso solucionó las discordias que habían atormentado la Iglesia durante el reinado de Cornelio, Lucio y Esteban. Efectuó traslación de los restos de San Pedro y San Pablo. Durante el martirio de Cipriano empezó a pronunciarse la exclamación Deo Grazias.
San Dionisio (259-268) nació en Turio, elegido el 22.VII.259, murió el 26.XII.268. Los bárbaros mientras tanto se acercaban alas puertas del Imperio Romano. Elegido después de un año del predecesor a causa de las persecuciones, reorganizó las parroquias romanas: obtiene de Galieno libertad para los cristianos. San Félix I (269-274)nació en Roma. Elegido el 5.I.269, murió el 30.XII.274, afirmó la divinidad y humanidad de Jesucristo y las dos naturalezas distintas en una sola persona, padeció la persecución de Aureliano. Inició con los enterramiento de los mártires bajo el altar y a celebrar la misa sobre sus sepulcros. San Eutiquiano (275-283)nació en Luni. Mártir, elegido el 4.I.275, murió el 7.XII.283. Ordenó que los mártires fuesen cubiertos por la "dalmática" parecida al manto de los Emperadores Romanos. Hoy constituye las vestiduras de los diáconos en las ceremonias solemnes. Instituyó la bendición de la recolección de los campos. San Cayo (Dalmacia) (283-296) nació en Salona (Calmacia), mártir. Elegido el 17.XII.283 murió el 22.IV.296. Sufrió el martirio pero no por parte de Diocleciano su tío. Estableció que ninguno podía ser ordenado Obispo sin antes pasar por los grados de ostiario, lector, acólito, exorcista, subdiácono, diácono y sacerdote. San Marcelino (296-304) nació en Roma, mártir. Elegido el 30.VI.296, murió el 25.X.304. La persecución del emperador Diocleciano alcanzó el máximo grado de violencia quemando iglesias y textos sagrados. Entre las víctimas S. Lucía, S, Inés, Santa Bibiana, S, Sebastián, San Luciano.
Francisco José Blanc Castán. Pbr

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