martes, 14 de julio de 2015

Cristianismo en Hispania del Siglo VI-VII

El Cristianismo Visigodo del 467 al 711

                                                 
            Esta etapa la consideramos como una “gran etapa “ de la Historia de España. Los Visigodos trasladan  la capital del reino de Tolosa en Francia ( 409 al 507) a Toledo en Hispania el 567. Esta nueva situación provocará una mayor influencia en todas las regiones hispanas y un abandono paulatino de la Galia que quedará en manos de los Francos.
            A finales del siglo VI llegan a España las grandes epidemias, que diezman la población. La peste bubónica en el 542, el 588, y entre el 687 y el 702. Muy posiblemente hacia el año 700 la población alcanzase sus niveles más bajos desde el fin del Imperio romano. La población en el siglo VI en Hispania era de 4.000.000 de habitantes aproximadamente. En  siglo V, a razón de las invasiones y asesinatos había descendido de 6.000.000 del siglo IV a 2.000.000 en el siglo V. La Baetica, curiosamente, se mantenía con  una población de 1.000.000 habitantes y contenía el 25% de la población de la península. Sevilla tendría una población que no llegaba a las 200.000 personas en la provincia y  Sevilla no llega a los 10.000 habitantes.
            Durante estos siglos tenemos presente, en primer lugar la guerra entre los mismos Godos (Vándalos, Suevos, Alanos y Visigodos), en segundo lugar la guerra entre los hispanos y los godos y en tercer lugar la guerra de estos con los bizantinos. Fueron siglos de “Gotización”, en valores, en estructuras de poder, en economía muy empobrecida y territorialmente limitada. Por contra el imperio romano era una economía monetaria,  universalidad y más globalizada.
            La Iglesia tiene que encontrarse con un conflicto que comenzó con la llegada de los Godos que eran arrianos, con su clero propio y obispos, y no se solucionará hasta la conversión de Recadero hijo de Leovigildo. Recadero tuvo la enorme suerte de ser catequizado por el mismo San Leandro, obispo de Sevilla y dio cierta consistencia al poder real en el nuevo reino toledano.
            En Hispania y parte del reino godo de la Galia existían antes del 711 más de cien obispados (110) una ratio de 40.000 habitantes por diócesis. Andalucía  21 diócesis con una ratio de 47.000 habitantes por diócesis y en Sevilla provincia con 4 diócesis  nos sale un ratio de 50.000 habitantes por diócesis. Durante estos siglo del V al VII tenemos en Andalucía el nacimiento de diócesis como la de de Elepta (Niebla) en el 466, Asidonia (Jerez) en el 610, Jaén (Jaen) en el 650 y Baeza (Jaen) en el 675.
            La Iglesia contaba en el siglo VI, VII, VII con obispados en crecimiento, con una población que cada vez más se adhería a la fe católica. Nos encontraremos con 30 monasterios, tanto de varones como de mujeres. San Isidoro nos ofrecerá la “Primera enciclopedia europea” abuela de las modernas y madre de las medievales, el Trivium y el Cuatrivium”. También  tendremos a tres grandes teólogos, Isidoro,  Julián de Toledo e  Idelfonso (el mariólogo de la Iglesia visigoda).
Llama la atención, a nivel cultural, que casi un 30% de la población visigoda era letrada, la recopilación de textos sinodales, así como la estructuración legal de entre iguales, por ejemplo los documentos sobre la sucesión real, incluso un regalo para occidente la elaboración de un  tratado de pedagogía humanista llamada  “Institutionum disciplinae” son indicativos de era una cultura potente y rica.
Contaba con las escuelas parroquiales, escuelas episcopales y escuelas monásticas. Una de las más famosas escuelas episcopales es la de Sevilla. Sólo se conoce una escuela civil, la de Toledo llamada escuela del “palatium” para la educación de los nobles. Total que el único sistema educativo existente estaba en manos de la Iglesia católica, sin olvidarnos de la educación judía que cuidaba de sus correligionarios, casi 100.000 personas, también muy potente  por sus rabinos y escribas.
            Las escuelas episcopales aparecen documentadas en el 527 en el II Concilio de Toledo y donde recibían formación los seminaristas. Los futuros sacerdotes, también participaban de estos valores sociales y  tenían que ser “litterati” (saber leer y escribir”) ya que había un libro el “libellus officialis” que debían hacer uso para administrar los sacramentos y celebrar otros ritos. En el VIII Concilio de Toledo en el 653 precisa los conocimientos que debería tener un presbítero: saber de memoria el salterio, los cánticos, los himnos y el ritual. Aunque, curiosamente, la mayor parte de los Obispos salieron de las escuelas monásticas.
            Gregorio Magno, papa, en su “regla pastoral” (que por cierto, era amigo de San Leandro al que conoció en la Corte Bizantina) pide que se eduquen a los futuros presbíteros; aunque como dato anecdótico el Obispo Liciano de Cartagena se quejaba del bajo nivel que teníamos en Hispania, lo suficiente para que los curas llevaran parroquias pero insuficiente según la regla de Papa.
            Resumiendo en el 711, había una población de cuatro millones de personas, con 100 obispados, 30 monasterios, Bibliotecas famosas como la se Sevilla (San Isidoro), la Toledo (San Julián) o la de Zaragoza (San Braulio). Una Hispania, que unificada por Toledo elegían al rey entre los Nobles, los Obispos y Juristas, con una economía territorialmente limitada y con una Cultura heredera de Roma y del Cristianismo-judaísmo y de los Godos y con conflictos fanático religioso con la comunidad judía..
            El 711  consiguieron los Islámicos entrar en la península, gracias a la luchas internas del poder Hispano, debilidad militar y falsas creencias de que venían, ayudaban y se marchaban. Pero la historia dio un vuelco inesperado. La providencia quería otra cosa.
           

Francisco José Blanc Castán Pbr

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