martes, 14 de julio de 2015

Cristianismo en Hispania siglo IV

Con este artículo del siglo cuarto, terminaré este acercamiento a la Iglesia Paleocristiana en la Baetica. Una de mis intenciones era mostrar la antigüedad y riqueza de la Iglesia en Andalucía y demostrar que la organización cristiana ha sido una herramienta de Inter.-socialización y solidaridad entre regiones y culturas, una red humanizadora que ha liberado a la humanidad de profundas deformaciones.

Tendremos que esperar al siglo V para ver desmoronarse el imperio Romano en el 467, pero ya en el siglo IV comienzan las invasiones germánicas y las migraciones europeas del norte al sur de Europa. La población bajará de casi seis millones de personas a cuatro millones.
Durante cuarenta años hubo una paz en todo el imperio romano del 269 al 303. pero en el 303. Diocleciano hizo una gran persecución que será una de las más duras de la Historia del cristianismo. El cristianismo crecerá de tal forma que en el 313 Constantino el Grande legaliza el cristianismo y acabará con las persecuciones. Comenzará una etapa de Cristiandad y acabará lo que denominamos “paleocristianismo”, comenzando la “cristiandad” que terminará 1500 años después con los movimientos ilustrados. Se considera que entre un 25% y un 40% de la población era cristiana, así que cerca de un millón de hispanos eran cristianos, y si en Baetica (Andalucía) había cerca de un millón y medio, los cristianos deberían ser cerca de cuatrocientos mil. Sevilla capital no llegaba a las veinte mil personas con lo que, suponemos, habría de cinco a diez mil cristianos.
En el año 295 Diocleciano había reorganizado el Imperio, creando la Baética y cuya capital era Córdoba. Córdoba jamás ostentó la dignidad arzobispal. El título arzobispal estuvo reservada a Híspalis (Sevilla). Entre el 310-393, Híspalis ocupó la undécima posición en cuanto a ciudades más pobladas del imperio y la primera de Hispania. Del millón y medio de andaluces la mayor parte vivían en la zona oriental y costas. Si hiciéramos un círculo este iría de Sevilla a Cádiz, de Cádiz a Málaga, de Málaga a Granada, de ésta a Córdoba y de ésta a Sevilla, en este círculo se han descubierto los restos arqueológicos más significativos. La sociedad se hace cada vez más agrícola y rural, naciendo grandes latifundios como el del terrateniente Euphrasius que enviaba caballos para Roma.
Existían unos cuatro Obispados del siglo I, Tarraco, Guadix, Gerona y Cartagena y, también, tres del siglo II como Toledo, Ávila y Lugo. En el Siglo III hay una explosión de obispados, llegando a diez, como Córdoba, Hispalis o Sevilla, Astigi (Ecija) e Itálica (Santiponce), Granada, Palencia, Astorga, León, Mérida y Baeza. En el siglo IV, nacerán seis nuevos obispados. Tenemos el obispado de Barcelona, Calahorra, Málaga, Tortosa, Urgel y Valencia. En total pasamos de diecisiete obispados del siglo III a 23 obispados en el siglo IV, sin contar los obispados perdidos como el de Aguillar de la Frontera, La Guardia de Jaén, Almería, Ossonoba, Lorca, Martos, Cazlona, Fibularia y Ébora. Serían en total unos 32 obispados posibles en el siglo IV.
Con la reforma de Diocleciano, Hispania quedó dividida en cuatro provincias, a los que adjudicándoles los obispados existentes, aparece esta organización: Baetica, Arzobispado Híspalis (Sevilla); Cartago Nova, Arzobispado Cartago Nova y Toletum; Lusitania, Emerita (Merida); Tarraco, Arzobispado Tarraco y Cesar Augusta; Galaecia, Arzobispado Bracara Augusta y Astúrica y las Islas Baleares, Arzobispado Palma.
La Capital de la Baetica estaba en Córdoba y conocemos a uno de los grandes Obispos , Osio (295-357) ¡Un gran Obispo! vivió y ayudó a convertir al emperador Constantino y conocía especialmente a Elena (Santa Elena) que fue la que con ochenta años descubrió los lugares santos de Jerusalem. Osio fue uno de los grandes en la conversión y mantenimiento de la fe católica, presidió los concilios de Arles (314), Nicea (325) y Sardica (345).
Las actuales diócesis de Sevilla, Cádiz-Ceuta, Jerez y Huelva, tenían sólo cuatro obispados conocidos en el siglo IV: el de Itálica, el de Hispalis (Sevilla), el de Écija y posteriormente en el siglo V con el Obispo Vincomalos , el obispado de Elepta o Niebla. El cristianismo irá creciendo incluso por los pueblos más alejados de las grandes ciudades hacia Huelva: Ayamonte, Almonaster, Hinojales; en Sevilla: Itálica, Gerena, Carmona, Marchena, Osuna y en la costa de Cádiz-Málaga hacia San Pedro de Alcántara.
Sevilla era la primera ciudad de Hispania. Conocemos a obispos como Marcelo, Sabino, Evidio, Deodato, Semproniano, Gémino (372-395) y Glaucio. La Historia de la Iglesia Hispalense comenzará con las dos grande mártires Santa Justa y Rufina mártires entre el 287 y el 303. El Obispo de Sevilla, Sabino, asistirá al Concilio de Elvira en el 306 (que presidía Osio de Córdoba), después el Obispo Gémino asistirá al Concilio de Zaragoza en el 380 (contra el priscialismo) y en el Obispo Glaucio al concilio de Toledo en el 397. De este siglo IV, en la provincia de Sevilla, tenemos la construcción de la Basílica de San Vicente en Sevilla capital (probablemente debajo del actual Alcazar de Sevilla), la Basílica de San Geroncio en Itálica (Santiponce) y la Basílica de Gerena ( el estilo constructivo es norteafricano, lo que nos indica que las relaciones socio-comerciales, estéticas y eclesiales eran más con el norte de África que con Roma).
Contemplamos una Iglesia estructurada en un sistema de Obispados y Arzobispados que hacen una función de Presidencia, como el de Sevilla. Los Obispados eran elegidos por la comunidad cristiana, de entre los presbíteros cercanos al obispo difunto, no parece que tuvieran un formación a parte del catecumenado y la práctica ascética y litúrgica. La comunidad se reunía para celebrar el domingo, como día eucarístico y la atención a los pobres, viudas y niños abandonados. Una sociedad elitista como la romana tenía una alta población de marginación, violencia e injusticia y el cristianismos fue un movimiento social interclasista y socialmente comprometido.
En Sevilla capital vivían entre cinco y diez mil cristianos y unos cuarenta mil en la actual provincia. Se reunirían y bautizaban en la Iglesia de San Vicente. Las liturgias se realizarán en latín y las lecturas en griego, será el papa Dámaso el que pedirá una traducción al latín y ¡eso, en Roma! así que existirían traducciones no oficiales o lectores que leyeran y tradujeran a la vez. La formación de los futuros sacerdotes era por la misma experiencia junto con otro presbítero. Se ordenaban de órdenes menores y el obispo lo instituía de diácono o de presbítero. No conocemos el número de sacerdotes en aquellas diócesis, pero no superarían los cuatro obispos, en Andalucía occidental, y un presbiterio de no más de cien sacerdotes para una población de cuatrocientos mil cristianos en la Baeticca occidental.
En el 306 tendremos el Concilio de Elvira donde asistirán 19 Obispos ( de los casi treinta que había en la Hispania Constantiniana)y 24 Presbíteros. Fueron siete obispos de la Cartaginense (Murcia), seis de la Baetica (Andalucía), tres de la Luisitania (Portugal y Extremadura), dos de la Tarraconense (Aragón, Cataluña y Valencia) y uno de Galicia. Con lo que vemos que el cristianismo estaba mayoritariamente en la zona de Murcia y Andalucía Oriental. De este concilio comprobamos como la titularidad va por “prima cátedra episcopatus”, de tal forma que aparecen Félix, Guadix (se considera el primer obispado de España del siglo I) y posteriormente viene Sevilla (Hispalis) con Sabino Obispo, por lo que podemos sospechas que Sevilla pudiera ser conocida por ser el segundo obispado nacido después de Guadix , pero hay muchas discusiones sobre este punto.
En arquitectura hay que citar las casas patricias de Mérida y Fraga, adecuadas al culto, en Ampurias, una basílica de una nave, en San Pedro de Alcántara, en Málaga una basílica con dos ábsides contrapuestos, y en Lugo la iglesia subterránea de planta basilical de Santa Eulalia de Bóveda. Edificios funerarios los hay en La Alberca, en Murcia y sobre todo el mausoleo de dos cámaras cubiertas por cúpulas en Centcelles (Tarragona). Además de la Basílicas de Hispalis, Itálica y Gerena.
La escultura de la época se halla especialmente representada por los sarcófagos decorados con temas del Crismón, estrígilos, escenas bíblicas y representaciones alegóricas. Entre ellos se destacan el de Leocadius en Tarragona y el de Santa Engracia en Zaragoza. También se conservan alguna estatuas exentas, como varias con el tema del Buen Pastor de Écija, laudas sepulcrales y mosaicos que por su técnica y sentido del color siguen los modelos romanos.
Destaco la obra mas significativa de la arquitectura de este siglo, actuálmente restaurado del “Mauseo de Centcelles”, la tumba del hijo de Constantino, fechada hacia el 350 en el municipio de Constantí. Una obra que merece la pena ser visitada y nos muestra el estilo paleocristiano más puro.
También tenemos dos papas que nacieron en España como San Dámaso llegó a ser papa en el 366, fue un hombre erudito mando la traducción del hebreo y el griego al Latín. Junto con él, algunos autores también dicen que fue español el papa San Melquíades (310-313).
En el 380 Teodosio impone la religión cristiana como religión del estado. A partir de ese momento, comenzó la persecución contra el paganismo en el decadente imperio romano. Recordar sólo que en el 467 el imperio cae en manos de los Bárbaros y el imperio de occidente desaparece.
Los papas de este siglo serán. San Marcelino (296-304) Nació en Roma. Mártir. Elegido el 30.VI.296, murió el 25.X.304. La persecución del Emperador Diocleciano alcanzó el máximo grado de violencia quemando iglesias y textos sagrados. Entre las víctimas S. Lucía, S, Inés, Santa Bibiana, S, Sebastián, San Luciano. San Marcelo I (308-309) Nació en Roma. Mártir. Elegido el 27.V.308, murió el 16.VI.309. Su pontificado, después de cuatro años de sede vacante, se ocupó de la difícil tarea de obtener el perdón para aquellos que durante las persecuciones habían abjurado. Ningún concilio se podía celebrar sin su autorización. San Eusebio, Grecia (309-309) Nació en Casano jonico (de origen griego). Mártir. Elegido el 18.IV.309. Durante su pontificado continuaron las polémicas sobre los apóstatas que llevaron a la Iglesia al borde del cisma. Consiguió mantener posiciones firmes pero actuó con gran caridad. Sufrió el martirio en Sicilia.
San Melquiades o Miltiades, Africa (311-314) Nació en África. Elegido el 2.VII.311, murió el 2.I.314. Vio junto con el Emperador Constantino el triunfo del cristianismo que después de la visión "in hoc signo vices" se convirtió en "religión oficial del estado" con Tedosio. Empezó a usarse el pan bendito. Construyó la basílica de San Juan. San Silvestre I (314-335)Nació en Roma. Elegido el 31.I.314, murió el 31.XII.335. Fue el primero en ceñir la Tiara. Celebró el primer Concilio Ecuménico de Nicea que formuló el "Credo". Para recordar la Resurrección instituyó el Domingo. Creó la "Corona Ferrea" con un clavo de la Cruz. La Iglesia de San Juan se convirtió en Catedral de Roma. San Marcos (336-336)Nació en Roma. Elegido el 18.I.336, murió el 7.X.336. Estableció que el Papa debía ser consagrado por los Obispos de Ostia. Instituyó el "palio" actualmente en uso y tejido con lana blanca de cordero bendito y cruces negras. Se hizo el primer calendario con las fiestas religiosas. San Julio I (337-352) Nació en Roma. Elegido el 6.II.337, murió el 12.IV.352. Fijó para la Iglesia de Oriente la solemnidad de Navidad el 25 de diciembre en vez del 6 de enero, junto con la Epifanía. Se le considera el fundador del archivo de la Santa Sede, porque ordenó la conservación de los documentos.
San Liberio (352-366) Nació en Roma. Elegido el 17.V.352, murió el 24.IX.366. Continúan las polémicas con los arianos que llevaron a la elección del anti papa Félix II. Echó los primeros cimientos de la Basílica de Santa María Mayor sobre el perímetro que el mismo trazó después de una nevada el 5 de agosto. San Dámaso I (España) (366-384)Nació en España. Elegido el 1.X.366, murió el 11.XII.384. Fue un Papa erudito. Autorizó el canto de los salmos a dos coros (rito Ambrosiano), instituido por S. Ambrosio. Introdujo el uso de la voz hebraica "Aleluya". Hizo traducir del hebreo las Sagradas Escrituras. Proclamó el 2ª Concilio Ecuménico.
San Siricio (384-399)Nació en Roma. Elegido el 15.XII.384, murió el 26.XI.399. El primero después de San Pedro que adoptó el título de Papa del griego "Padre". Otros dicen que deriva del anagrama de la frase "Petri-Apostoli-Potestatem-Accipens". Apoyó la necesidad del celibato para los sacerdotes y diáconos. San Anastasio (399-401) Nació en Roma. Elegido el 27.XI.399, murió el 19.XII.401. Concilió los cismas entre Roma y la Iglesia de Antioquía. Combatió tenazmente a los secuaces de costumbres inmorales convencidos de que también en la materia se escondiese la divinidad. Prescribió que los sacerdotes permaneciesen de pie durante el evangelio.
Francisco José Blanc Castán. Pbr

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